miércoles, 5 de marzo de 2008

Almendra

Almendra por supuesto, sería una nena fresca...

yo debería estar con Almendra, para morderla y lamerla... entonces ella grita y empieza a llover...

además Almendra tendría un olor perturbador, y yo una terrible tendencia a aspirarla en las mañanas...

desnudarla sería una actividad catastrófica, de medidas richter... ponerle la ropa una situación de delicioso enjuague mental, masturbación neuronal...

se absorbe, evapora la sangre y transforma cosas que no conozco en sustancias tóxicas que se escurren por mi lengua...

una nena fotosintética, a colores, ergonómica a mi arquitectura...

Almendra podría mostrarme que del medio de sus piernas le sube un misterio que dobla en espiral sobre sus senos, marcando una trayectoria para alimentarme...

y si yo notara que Almendra existe y que de los ojos le salen de esas cosas, porque si le salen cosas así de los ojos yo me lanzo sin pensarlo a que me aplaste con los párpados...